Este impresionante pinsapo es uno de los mayores conocidos del Parque Natural de la Sierra de las Nieves, cerca de la ciudad de Ronda, dentro del municipio de Parauta. Posee una altura aproximada de 26m, un tronco que llega a alcanzar los 5 m de circunferencia, una proyección de copa de unos 200 metros cuadrados y una edad estimada entre 350 y 550 años.
El árbol se encuentra en un entorno natural que tiene como principal seña de identidad, la existencia de los bosques de pinsapo más extensos y mejor conservados del sur de Europa. Son testigos vivos de la vegetación que se desarrolló en el continente europeo durante el periodo Terciario, hace uso 20 millones de años, con un clima diferente al que hoy impera en la región, más frío y húmedo. Este ambiente comenzó a cambiar hacia las condiciones actuales, en el momento en que los hielos se retiraban hacia el norte de Europa, en el periodo Cuaternario. Las especiales condiciones microclimáticas (abundantes precipitaciones – más de 1.000 litros por metro cuadrado y año- y presencia de amplias zonas de umbrías- temperaturas medias inferiores a 12ºC-) que se encuentran en la Serranía de Ronda, algunos puntos de las Sierras de Cádiz y en Sierra Bermeja posibilitó que especies como el pinsapo permaneciera como testigo mudo del pasado, a pesar de las condiciones ambientales adversas que para él comenzaba a darse en los alrededores.
Los árboles han formado parte del subconsciente colectivo en forma de leyendas o cuentos populares, al tiempo que se les ha dotado de poderes mágicos o sobrenaturales. La majestuosidad de un árbol de gran porte, su longevidad, a veces mítica, y la inherente belleza de estas singulares formas de vida no hacen más que fortalecer la mitología de muchos árboles que se han erigido como referentes o hitos en las localidades en las que se encuentran. A esta condición no es ajena el Pinsapo de las Escaleretas, del que la transmisión oral nos proporciona una peculiar y amable historia:
“Cuenta la leyenda que en aquel lugar fragoso e inaccesible fue enterrada una mujer de las que vivían en la sierra y que era famosa por sus virtudes y su ayuda a caminantes y pastores. Esa mujer sabia en remedios, conocedora de las yerbas de la región, diestra en preparar mejunjes y curar males, era querida por todos los serranos. Sobre su tumba, mirando al Pico Torrecilla y a la Alcazaba, inmediatamente nació este enorme pinsapo que sigue dando sombra al caminante, emoción al espectador y motivo de inspiración al poeta”.